“Nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros” 1 Tesalonicenses 1:5

Estamos en un tiempo en que las gentes tienen necesidad de escuchar el mensaje de Dios. Nuestro alrededor está lleno de personas con conflictos, sumidos en vicios sin ninguna esperanza en el mundo. Ellos están esperando quién les predique, y tu y yo estamos llamados a levantarnos y proclamar las buenas nuevas de salvación. En 1 Tesalonicenses capítulo 1 encontramos a Pablo visitando la ciudad de Tesalónica y haciendo énfasis en varios aspectos acerca del evangelismo que recibieron en esa ciudad, veamos:

Pablo comienza su discurso diciendo: Nuestro evangelio. El se apropió de la Palabra del Señor y tomó para si la palabra que anunciaba. El Evangelio del Señor Jesucristo debe hacerse vida primero en nuestro interior. Debemos testificar de lo que es nuestro. Podemos hablar de la obra de Jesús solamente cuando hemos experimentado su obra en nuestra vida.

pp-evangelismoSu discurso continuó diciendo: El Evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente. Claro que sí tenemos que usar nuestras palabras para anunciar el Evangelio, pero debemos usar solamente las necesarias para exponer un mensaje claro y sencillo. Hechos 17:2-3 “Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo”. Pablo fue a Tesalónica usando la verdad bíblica discutiendo, declarando y exponiendo la verdad con amor. La sencillez del mensaje la podemos ver en el vs.3 era necesario que CRISTO padeciese, que CRISTO resucitara y que El se levantara de los muertos. Este Evangelio tiene vida y Cristo es el Salvador del mundo.

Luego Pablo dice: no llegó a vosotros el evangelio solamente con palabras, sino con poder del Espíritu Santo. El Evangelio es poder de Dios para transformación de las vidas. Los evangelizadores no debemos ir a los demás para convencerlos, pues no es nuestra habilidad la que hace una obra de en la vida de las gentes, sino es el poder de Dios que cambia nuestra manera de vivir y transforma el interior de todo nuestro ser. Nosotros hablamos la verdad del Evangelio y el Espíritu Santo hace la obra en cada persona.

Romanos 1:16-17 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. El Evangelio es poder de Dios para salvación. El poder de Dios es manifestado en la transformación de nuestro interior. Romanos 12:2 dice: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

El Evangelio es poder sobrenatural: Vemos un ejemplo de una exposición de la palabra con poder en Hechos 10:44-46 “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios”. No debemos predicar con palabras persuasivas de humana sabiduría sino llenos del poder del Espíritu Santo. ¡Amén!

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