“…Levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Solamente esfuérzate y se valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni siniestra para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. ” Josué 1:2-8

Durante muchos años el pueblo de Israel permaneció errante en el desierto después de haber sido librados de la esclavitud de Egipto. Había llegado el momento de recibir la tierra que Dios les había prometido y el hombre escogido para llevar al pueblo a esa bendición fue Josué quien fue un fiel ayudante de Moisés durante la travesía en el desierto. Ellos comenzaban a entrar a un nuevo tiempo y este hombre tenía la gran tarea y responsabilidad de guiar al pueblo a la tierra que fluía leche y miel. Dios le dijo unas palabras claves antes de comenzar su misión.

Dios le dijo a Josué antes de pasar el Jordán: Levántate y pasa el Jordán: nos habla de cambiar nuestra actitud pasiva y tomar una actitud de conquista, es hora de tomar la decisión y levantarnos para pasar del lugar donde nos encontremos a el nuevo lugar que Dios tiene para nosotros.

pp-nvo tiempo

Yo te he entregado todo Lugar que pisare la planta de tus pies: El pueblo de Israel debía apropiarse de lo que Dios les había entregado, tomarlo y caminar en ese lugar con propiedad y seguridad reconociendo que Dios había entregado ese lugar en sus manos. Igualmente nosotros debemos creer lo que Dios nos ha dicho, apropiarnos y tomar lo que es nuestro, es hora de caminar por la vida con la confianza que nuestra bendición ya fue entregada y que nosotros caminamos en ella cada día.

Nadie te podrá hacer frente en los días de tu vida: Cuando el pueblo entro a la tierra prometida, ellos tuvieron que empezar a conquistar las ciudades. Una a una debía tomarla y conquistarla aun cuando Dios ya las había entregado en sus manos. La bendición de Dios ha sido depositada en todos aquellos que han entregado sus vidas a Jesucristo como su Señor y Salvador, pero muchas de esas bendiciones debemos pelearlas y conquistarlas; son nuestras porque Dios lo ha declarado así pero debemos batallar hasta tenerlas en nuestras manos. Las bendiciones no se obtienen por arte de magia, se obtienen apropiándose de las promesas de Dios para nosotros y conquistando los grandes obstáculos que se nos presenten para obtenerlas. Tenemos una promesa y es que nadie nos podrá hacer frente en todos los días de nuestra vida porque Dios está con nosotros.

Yo estaré contigo: No te dejaré y no te desampararé. La presencia de Dios es lo más importante para conquistar. Nosotros debemos reconocer que aunque tenemos muchos talentos y habilidades, no podremos ir muy lejos si no vamos tomados de la mano del Dios Todopoderoso. La promesa de Dios es que El estará con vosotros TODOS los días hasta el fin del mundo. Nosotros venceremos todo obstáculo que se nos presente pero tomados de la mano del Señor Jesucristo.

Lo último que Dios le dijo a Josué fue esfuérzate y sé valiente, esto habla de que no sería fácil comenzar su nueva vida en la tierra de bendición. Josué necesitaba esforzarse, teniendo una actitud aguerrida, asumiendo cada reto con valentía, dinamismo y fe. Dios no quiere que caminemos en esta vida como si estuviéramos derrotados y vencidos, Dios nos quiere fortalecidos en el poder de su fuerza y llenos de su Espíritu Santo para poder vencer las adversidades de la vida.

Recuerda que somos MÁS que vencedores en Cristo Jesús. Cristo ya ganó por nosotros la Victoria. En la cruz el venció la muerte, el pecado, el dolor, la enfermedad, la angustia, etc… Acércate y permanece en Cristo. Estas promesas son de Dios para ti hoy. ¡Amén!

Categories: Reflexión