La vida esta llena de problemas y dificultades, de tristeza y de dolor. Todos en algún momento de nuestra vida pasamos por dificultad. Los problemas no hacen acepción de personas, nos llegan a todo el ser humano, pero la voluntad de Dios es que vivamos llenos de su gozo, de su amor, de su paz, de su presencia, de su plenitud.

Somos felices porque somos escogidos: Es decir somos aceptados. A través de Cristo fuimos escogidos para ser herederos: Nuestra herencia es ser aceptados. el apóstol esta diciendo que había un pueblo que se sentía heredero y dueño de todas bendiciones, pero en Cristo ahora somos escogidos y aceptados de todas las bendiciones en Cristo. Efesios 1:11 “Por medio de Cristo, Dios nos eligió desde un principio, para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes. Dios quiso que los judíos fuéramos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, para que lo alabemos por su gran poder”. Los que no eran seleccionados ahora son escogidos, los que ahora tienen heredad ahora tienen la herencia de Cristo.

Somos felices porque podemos disfrutar de la presencia de Dios: Su Espíritu Santo nos conforta y nos alienta. Salmo 16:11 “Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha”.

Somos felices porque Dios escucha nuestra oración: Salmos 21:2-5 Le has concedido el deseo de su corazón,Y no le negaste la petición de sus labios Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre. Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él

Somos felices porque confiamos en el Señor y en su misericordia por eso estamos firmes: Salmos 21: 7-8 “Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. tu presencia lo ha llenado de alegría.El rey confía en el Señor, en el gran amor del Altísimo, por eso jamás caerá”.

Recuerda Dios ve tu dolor y tu tristeza: Pero ahora, Israel, pueblo de Jacob, el Señor que te creó te dice: «No temas, que yo te he libertado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío. Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti.  Pues yo soy tu Señor, tu salvador, el Dios Santo de Israel. Yo te he adquirido; he dado como precio de rescate a Egipto, a Etiopía y a Sabá”.

Si te sientes desmayar, desfallecer, que ya no tienes mas fuerzas. El Espíritu Santo esta listo para consolarte, fortalecerte, ayudadarte y hacerte un vencedor. ¡Amén!

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