Josué recibió un llamado específico de Dios para una misión especial, llevar el pueblo de Israel a la tierra prometida. Para poder lograr ese propósito Josué debía depender totalmente de Dios, escuchar su voz y obedecerla, declarar las palabras de Dios, usar lo que Dios había puesto en su mano, perseverar, no guardar dolores pasados, y adorar a Dios con todo su corazón.

LA DEPENDENCIA DE DIOS: Josué 8: 1-2. El debía confiar totalmente en Dios y no en sus propias fuerzas. El tendría todo el respaldo de Dios y el pueblo si Dios estaba con El.

LA OBEDIENCIA: Josué 8:3-7. Para obtener victoria Josué debía escuchar la voz de Dios, escuchar cada detalle de las instrucciones de Dios y llevarlas por obra. La obediencia a Dios era su estilo de vida.

LA CONFESIÓN: Josué 8:7. Josué habló conforme a lo que Dios le dijo. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Lo que proclamamos con nuestra boca trae bendición o maldición. Nuestras propias palabras pueden detener las grandes victorias que Dios tienen para cada uno de nosotros.

pp-josue-victoriaAPROPIARNOS DE LO QUE TENEMOS: Josué 8:18. El tenía en su mano una lanza, Dios le dijo que la levantara, es decir que la usara para bendición suya y del pueblo. De igual manera Dios ha puesto dones y talentos en nuestras manos para que los usemos y seamos prosperados.

PERSEVERAR: Josué 8:26. Josué no retiró su mano hasta que no destruyeron por completo la ciudad. Esto nos muestra el esfuerzo y la perseverancia, no se dio por vencido a pesar de las diferentes circunstancias que lo rodeaban.

NO GUARDAR DOLORES PASADOS: Josué 8:28-29. Josué quemó la ciudad de Hai y fue reducida a escombros, y en ese mismo lugar levantaron un montón de piedras que permanecen hasta hoy. Las piedras les recordarían lo que había sucedido en ese lugar, pero ellos no podían quedarse pensando en los escombros ni en las piedras, ellos debían seguir adelante alcanzando otras victorias. recordemos las palabras de Pablo en 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

DAR LA GLORIA AL SEÑOR: Josué 8:30-35. Después de la victoria, el pueblo tomó un tiempo para edificar un altar a Dios y ofrecer holocaustos y sacrificios de paz. Cada vez que Dios nos permita ganar una victoria lo primero que debemos hacer es llegar ante su presencia con alabanzas y acción de gracias, con ofrendas de agradecimiento y paz.

Es un desafío tener en cuenta estos principios y aplicarlos en nuestra vida, pero si lo logramos podremos ser gente victoriosa, y ver hecho realidad lo que queremos alcanzar y los planes de Dios para cada uno de nosotros. Amen!

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