“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23

Identificarse con Cristo demanda un compromiso serio. Es un asunto voluntario y no obligatorio. Siempre será una invitación y NO una imposición. Nuestro versículo del día de hoy nos habla que si alguno quiere identificarse o conectarse con Cristo debe hacer tres cosas: negarse a si mismo, tomar su cruz cada día y seguir a Cristo.

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En primer lugar, negarse a sí mismo es el primer paso para identificarse como Cristianos, es permitir que Dios obre en nuestras vidas, es dejar que Dios tome el control completo de todo lo que somos. 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Eso quiere decir que ya no somos los mismos, el señorío de Dios ha tomado nuestras vidas y ya no vivimos nosotros sino que Cristo vive en cada uno de nosotros. Es renunciar al autogobierno para depender totalmente del Señor Jesucristo. La vieja vida queda atrás y comienza una nueva vida dependiendo del Señor en todas las áreas. Cada persona puede decidir vivir negándose a si mismo o vivir para satisfacer sus deseos egoístas. El camino que decidamos determinará el destino eterno de cada persona.

En segundo lugar, tomar su cruz cada día significa lo que dice Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. La cruz de Cristo es un símbolo de sufrimiento, es batallar contra el pecado crucificando los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa. Romanos 6:11 El apóstol Pablo describe su relación con Cristo en términos de su profundo afecto por el Señor y dependencia a Él, de igual forma, nosotros debemos tener esa relación tan cercana con Cristo que tomamos nuestra cruz cada día, es decir, estamos dispuestos a pasar cada dificultad de la vida tomados de la mano del Señor y sometidos a su voluntad.

En tercer lugar, seguir a Cristo significa seguir su camino y nunca apartarse de él. No solamente es hacer una oración aceptando a Cristo en el corazón, y creer la verdad del Evangelio sino también dedicarse a seguir a Cristo de manera incondicional. Jesús les dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Seguir a Cristo significa permanecer en la luz, en la verdad del Evangelio y no experimentar la oscuridad y todas consecuencias de vivir en el pecado. Es caminar según los principios de la Palabra de Dios y seguir sus ordenanzas allí establecidas. Las ovejas de Cristo escuchan su voz y le siguen. Esto trae la protección, la dirección y la bendición de Dios.

Necesitamos aprender cada día a caminar en pos de Cristo, negándonos a nosotros mismos, tomando nuestra propia cruz y siguiéndole sin medida. Eso nos llevará a tener una relación con Cristo más cercana y una conexión e identidad para siempre. ¡Amén!

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